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jueves, 20 de agosto de 2015

Dios no juega a los dados


Esta frase fue expresada por Albert Einstein para demostrar su inconformidad acerca de la mecánica cuántica ya que uno de los grandes objetivos de Einstein fue unificar la teoría de la relatividad con la mecánica cuántica para establecer una ley o grupo de leyes con las cuales se pudiera regir todo el universo. La teoría de la relatividad establece que el universo es ordenado y predecible. Pero en las leyes de la mecánica cuántica reina la incertidumbre, la única posibilidad para pronosticar algo en el mundo de la mecánica cuántica es predecir todas las posibles soluciones o eventos que surgen de un hecho. En el mundo sub-atómico, todo es un juego de azar, como tirar los dados. Albert Einstein rechazaba la teoría de la mecánica cuántica y afirmaba que la física no podría manejarse al azar, que las leyes físicas son siempre predecibles y que el resultado de un experimento si se puede saber, simplemente afirmaba que " Dios no juega a los dados".
En consecuencia cuáles serían las opciones para asociar a Albert con las religiones:
 1. Teísta: quien cree en la existencia de un Dios Creador y Sostenedor del Universo, interviniendo personalmente en el mismo cuando lo desea. 
2. Deísta: quien cree en la existencia de un Dios Creador del Universo, pero que se largó, y ya no interviene para nada en el decurso de su creación.
 3. Ateo: quien cree que no existe ningún Dios; ni el Dios de los teístas, ni el de los deístas. 
4. Agnóstico: Que, sin negar la existencia de Dios, considera inaccesible para el entendimiento humano la noción de lo absoluto y, especialmente, de Dios."ser agnóstico depende de un razonamiento intelectual; lo que el ateo y el agnóstico no encuentran es el fundamento de la deidad". Una carta que vio la luz recientemente, escrita por Albert Einstein en enero de 1954, un año antes de su muerte, es un eslabón más en la cadena de pruebas de que Einstein no era un creyente religioso como lo declararon los supernaturalistas. La carta escrita con su puño y letra, destinada al filósofo Eric Gutkind, describe la idea de Dios como "producto de la debilidad humana" y la Biblia como "demasiado infantil" y esto pone fin a todos los intentos para retratar al ilustre pensador como un defensor de la fe religiosa. El profesor Dawkins, famoso biólogo británico y Asociado Honorario de Rationalist International, ha sido la persona que más ha hecho por clarificar la postura de Einstein sobre la religión. En su libro The God Delusion, explica que Einstein, quien se hacía llamar "un profundo no-creyente religioso" y que cuando ocasionalmente invocaba a Dios, se refería a algo totalmente diferente de lo que comúnmente entendemos por ese término. "La religión de Einstein" claramente excluía cualquier idea de lo supernatural, por el contrario, era una expresión de reverencia panteísta. "Los panteístas no creen para nada en un Dios sobrenatural, pero usan la palabra Dios como un sinónimo no-sobrenatural de la Naturaleza, o Universo, o las leyes que gobiernan su funcionamiento. Los deístas difieren de los teístas en que el Dios deísta no responde a las plegarias, no está interesado en los pecados o en las confesiones, no lee nuestros pensamientos y no interviene caprichosamente con milagros. Los deístas difieren de los panteístas en que su Dios es un tipo de inteligencia cósmica, más que la metáfora panteísta o el sinónimo poético de la ley del universo. El panteísmo es un ateísmo sazonado. El deísmo es un teísmo suavizado". "Existen todas las razones para suponer que los famosos Einsteinísmos 'Dios es sutil pero no malicioso' o 'Él no juega con los dados' o '¿Tenía Dios elección de crear este Universo?' son panteísmos, no deísmos, y ciertamente no teísmos. Einstein utilizó 'Dios' de una manera puramente metafórica y poética. De igual manera la hizo Stephen Hawking, y muchos de los físicos que ocasionalmente utilizan las metáforas religiosas." Dawkins cita los escritos del propio Einstein sobre la religión: "sentir que detrás de lo que puede ser experimentado hay algo que nuestra mente 'no puede entender' y cuya belleza y sublimación nos llega únicamente de manera indirecta y como débil reflejo... esto es la religiosidad. En ese sentido soy religioso." "En este sentido", agrega Dawkins, "Yo también soy religioso, con la reserva de que 'no puede entender' no significa forzosamente 'nunca lo podrá entender'. Pero prefiero no llamarme religioso porque puede ser confuso. De hecho, es destructivamente confuso porque, para la mayoría de la gente, 'religión' significa 'sobrenatural'. Carl Sagan bien lo dijo "... si por 'Dios' uno quiere decir el conjunto de reglas que rigen el universo, entonces claramente existe tal Dios. Este Dios es poco satisfactorio emocionalmente... no tiene mucho sentido rezarle a la ley de la gravedad".

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